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DEPRESION - PSICOLOGIA
 
 
UNIVERSIDAD AUTONOMA DEL ESTADO DE MEXICO
(UAPVT)

PSICOLOGIA 2o SEMESTRE

STO. DOMINGO AZTACAMECA, AXAPUSCO, EDO. DE MEXICO

2004

“ D E P R E S I Ò N ”

*YOLANDA ESPINOSA *CLAUDIA HERNANDEZ
La depresión es una experiencia muy común para todos nosotros. Todos nos sentimos hartos, abatidos o tristes en algún momento de nuestras vidas. Las razones para tales sentimientos suelen parecer evidentes -una discusión, una frustración, una pérdida de algo o alguien importante- aunque no siempre es así.
En algunas personas la depresión puede ser tan grave que domina sus vidas hasta el punto que les impide enfrentarse a las mismas en su forma habitual y les lleva, en ocasiones, a considerar que no merece la pena vivir. Esto no es " darse por vencido ", y acusar a estas personas de "compadecerse de sí mismos " o de "no querer sobreponerse" no ayuda en absoluto. Cuando la depresión alcanza este grado constituye ya una enfermedad que precisa de tratamiento.

La depresión presenta ciertos síntomas característicos que pueden darle a usted, a su familia o a su médico de cabecera indicios o pistas de que usted necesita ayuda profesional.
Una pérdida del impulso y de motivación que hacen que incluso las tareas y decisiones más simples se convierten en difíciles o imposibles.
Fatiga total y absoluta.
Inquietud y agitación.
Pérdida o aumento del apetito con pérdida o aumento de peso.
Insomnio o sueño excesivo.
Pérdida de afecto externo, desinterés por el sexo.
Empeoramiento en algún momento particular del día, generalmente por las mañanas.
Pensamientos suicidas; que son muy frecuentes en la depresión y suelen ser admitidos y no ocultados, y constituyen un signo cierto de que se precisa ayuda.

CAUSAS.
Es bastante normal el sentirse deprimido tras un suceso o acontecimiento estresante, pero normalmente con el tiempo vamos modificando esos sentimientos hasta que acabamos por superarlos.
Las circunstancias que nos rodean en el momento en que estamos estresados también juegan su papel. Si estamos solos, sin el apoyo de amigos, tenemos otras preocupaciones o nos encontramos débiles físicamente, podremos deprimirnos más gravemente ante situaciones que en otros momentos habríamos superado sin mayor dificultad.
Una de cada diez mujeres sufre una depresión persistente tras el parto. La depresión es un acompañante frecuente de enfermedades físicas.
TRATAMIENTO.
Psicoterapia (tratamiento hablado). El simple hecho de hablar sobre sus sentimientos puede ayudarle, por deprimido que usted se encuentre. Pero explorar y confrontar las posibles razones para estar deprimido precisa de energía y motivación, y esto se hace difícil cuando la depresión es grave.

En ocasiones puede resultarle difícil el expresar sus sentimientos reales incluso a sus amigos íntimos. El hablar de los mismos con un consejero entrenado o psicoterapeuta, quien le escuchará, comprenderá, y en ningún modo juzgará, puede suministrarle un alivio considerable. También, el disponer de la atención de otra persona puede hacer mucho por su autoestima, la cual está probablemente disminuida por la propia depresión.

Antidepresivos. Si su depresión es grave o dura demasiado tiempo su médico probablemente le sugiera que debe iniciar un tratamiento con fármacos antidepresivos.
Los antidepresivos no son tranquilizantes, aunque algunos de ellos pueden ayudarle a sentirse menos ansioso, y tampoco son adictivos.
Su acción es lenta y usted deberá tener paciencia durante la primera y segunda semanas, aunque puede notar alguna mejoría desde el primer día que los tome, especialmente en el sueño, durmiendo mejor, y sintiéndose menos tenso y ansioso.
Como todas las medicinas, los antidepresivos tienen algunos efectos secundarios.

Antidepresivos. Si su depresión es grave o dura demasiado tiempo su médico probablemente le sugiera que debe iniciar un tratamiento con fármacos antidepresivos.
Los antidepresivos no son tranquilizantes, aunque algunos de ellos pueden ayudarle a sentirse menos ansioso, y tampoco son adictivos.
Su acción es lenta y usted deberá tener paciencia durante la primera y segunda semanas, aunque puede notar alguna mejoría desde el primer día que los tome, especialmente en el sueño, durmiendo mejor, y sintiéndose menos tenso y ansioso.
Como todas las medicinas, los antidepresivos tienen algunos efectos secundarios.

Si bien algunos de los fármacos antidepresivos habitualmente empleados producen sedación, ésta se minimiza empleando la toma única nocturna de forma que cualquier tipo de sedación no haga otra cosa que ayudarle a dormir.
Usted puede hacer una dieta normal con la mayoría de los tratamientos antidepresivos (si no, su médico se lo dirá), que son compatibles con los analgésicos, antibióticos y con la píldora anticonceptiva. Debe evitar el consumo de alcohol ya que se puede potenciar su efecto depresor del Sistema Nervioso Central.

FAMILIARES Y AMIGOS.
Ser un buen oyente es muy importante. Dedicar tiempo a las personas deprimidas, animándolas no sólo a hablar sino también a involucrarse en actividades físicas, a salir a pesar del desánimo y de la desgana que pueda tener.
Si la persona deprimida empeora o empieza a decir que no desea vivir o incluso insinúa la posibilidad de hacerse daño, tome en serio estas afirmaciones.

DESGANA, DESMOTIVACIÓN
El ser humano necesita 'motivos' para actuar, deseos, ilusiones, objetivos que den sentido a su vida. A la depresión se llega, y una vez llegados, permanecemos en ella por una apatía, una desgana, una desilusión y falta de sentido en nuestras vidas que nos parece 'vegetativa', absurda.
Sin motivación no estamos predispuestos a actuar, y más bien la tendencia es a abandonarse en la inactividad, en un esperar sentir una motivación positiva, que se transforma en desesperación en la medida de que nos cansamos de esperar.

Por consiguiente sería más preciso considerar que el estar motivados consiste en:
[a] mantener los objetivos, las ilusiones .
[b] buscar nuevas cuando ya se han acabado las anteriores,
  Con el apartado [a] entramos en el capítulo de la madurez de una persona adulta, de su capacidad para perseverar ante las dificultades, la firmeza de no caer en el derrotismo antes de tiempo, el ser capaces de reanimarnos, darnos nuevo aliento evocando las razones y las cosas que daban sentido a nuestros planes, re-vitalizar, limpiar las motivaciones que se han diluido o se han olvidado en el trajín del día a día (a esta operación la podríamos llamar el arte de auto- motivarse ).

La depresión se agarra muchas veces al ``no tengo fuerzas para seguir''. Parece que hayamos contraído una enfermedad que nos debilitase la capacidad de proseguir el conjunto de nuestras metas: esa falta de energía no es otra cosa que una motivación negativa, que viene a ser todo lo contrario de lo que estamos describiendo como la capacidad de auto-motivación exitosa: constantemente nos comportamos como lo haría un enemigo que nos quisiera desanimar: "¿porqué no lo dejas?", "¿y no sería mejor renunciar a todo y descansar?", "seguramente todo irá a peor y los esfuerzos serán inútiles".
Es como si pensara ese deseo, "si a mi me va mal, que ninguno de mis colegas tenga tampoco éxito y así compartiremos todos la pena".

Es de suponer, que la persona hábil bajo el punto de vista de saberse auto-motivar, se plantea más bien la estrategia constructiva contraria: "salgamos los demás adelante, y a cambio de esa colaboración podremos consolarnos mejor de la desgracia e incluso estaremos en mejor disposición de buscar alternativas y compensar lo que fue mal".

La educación del carácter durante la infancia es muy importante para resultar buenos auto-motivadores

En el apartado [b], la búsqueda de nuevas objetivos, la habilidad de edificar nuevas vidas sobre las cenizas de las anteriores marca la diferencia entre la persona que se hunde ante el fracaso, la muerte o la enfermedad, y la que se remonta. En numerosas ocasiones podemos observar que por un lado la persona 'derrotista' se abandona en exceso ante la auto-complacencia en la desgracia ("pobre de mí", "he tenido mala suerte", "la vida me trata injustamente"), que es una suerte de dolor pasivo, un re-volverse sobre la misma herida una y otra vez, para que el asombro y el dolor paralizante nos ofusquen y nos hagan sentir impotentes.

La conducta de búsqueda, de exploración, requiere desde luego cierta capacidad de aventura, de saber salir de los caminos ya estériles o acabados, de alejarse de las vías muertas para explotar territorios nuevos.
Estas actitudes, aunque durante mucho tiempo nos han dado seguridad, tal vez nos preparan peor ante los cambios que aquellos que están acostumbrados a los cambios de residencia, de pareja, de trabajo o de país, capaces de empezar de nada con confianza y fe en ellos mismos y en el resultado. El miedo al cambio, a la novedad es, por consiguiente, un gran obstáculo para encontrar nuevas motivaciones.

La flexibilidad de la personalidad nos ayuda a 'ser de diversas maneras', aunque a veces la educación, mal entendida, parece que predique más bien el 'ser siempre la misma persona', lo cual produce una rigidez peligrosa, sobre todo en las situaciones excepcionales que estamos contemplando, y las que nuestra sociedad compleja se empeña en proporcionarnos. Intelectualmente también se requiere de nosotros el arte 'activo' de buscar nuevas ilusiones, consistente en podernos imaginar acontecimientos agradables, historias posibles, nuevos caminos, nuevos parajes y por ello mismo tener ante los ojos una promesa de goce.

Igual que la torpeza para hablar o la timidez se vencen practicando, en vez de sufriendo vergüenza y retirándonos a nuestra cueva interior, así las motivaciones nuevas vienen, se quedan y se hacen 'auténticas' en vez de forzadas con el empeño terco de intentar vivirlas lo mejor posible.

El desánimo, huyendo de la búsqueda en el mundo, se agrava y se muestra insuficiente para salvarnos del apuro, y más bien nos invita a una destrucción desesperada.

APATÍA,DEBILIDAD,CANSANCIO
Efectivamente, un adecuado descanso repone la tensión muscular, regula el metabolismo corporal y nos permite estar a punto para nuevas demandas.

En el caso de la depresión el estado de 'debilidad', atonía muscular, y en ocasiones pronunciado enlentecimiento es más el 'estado' de inactividad que fruto de cansancio o de proceso degenerativo.
Como hemos mencionado antes la repuesta puede ser la de 'descansaré a ver si me recupero' siguiendo los consejos de nuestro propio cerebro basados en la experiencia. Desafortunadamente esta estrategia supuestamente reparadora y protectora produce el efecto contrario al deseado.

Contra más descansada e inactiva está la persona menos energías y más debilidad tiene; en cambio, una recuperación progresiva, a primera vista antipática y penosa, produce sin embargo mejoras objetivas. El cansancio por consiguiente mejora cansándose más, fortaleciendo el sistema muscular con un ejercicio progresivo .La actividad es la conducta opuesta a la inactividad, y por ello mismo, indirectamente pone freno y mejora el estado depresivo y es una buena medicina natural.
Así mismo la paradoja de cómo recuperar las energías perdidas consiste en utilizar las pocas energías que nos quedan en producir a través de una actividad forzada acopio de fuerzas.

PROCRASTINACIÓN (DEJAR PARA DESPUÉS)
El cerebro tiene que decidir continuamente qué hacer y cuando. Diversos criterios son útiles para establecer turnos y organizar los recursos:
Las posibilidades de éxito.
La oportunidad.
La economía de medios que requieren
Las recompensas que producen cada uno.
Los costes y las preferencias.

La persona deprimida piensa ``no estoy de humor ahora mismo para hacerlo, lo dejaré para otro momento''.
La depresión no altera nuestra inteligencia al punto de ofuscarla completamente como en determinados trastornos mentales en los cuales el enfermo no es consciente de estar enfermo, y por consiguiente, nuestra mente nos sigue avisando una y otra vez, con angustiosa insistencia, de que estamos a punto de perder una oportunidad, que todavía estamos a tiempo de enmendarlo.

¿Reaccionamos entonces? La respuesta es que mientras existe plazo de tiempo la procrastinación es posible, y por tanto la persona deprimida, en contra de toda lógica de optimización, sigue demorando con más temeridad, hasta llegar el último día, el último minuto, o llegando incluso a pedir aplazamientos excepcionales, y entonces, con suerte, si no estamos tan mal que nos digamos con ira auto-lacerante que ``ya es tarde'', podemos hacerlo finalmente de la peor, más costosa y penosa de las maneras.

Esta conducta es altamente ineficaz y ansiógena -dicho sea de paso, a menudo la ansiedad en la depresión se genera de todas las maneras posibles- y la persona debe estar alerta de de su aparición y corrección sino quiere verse arrastrada a las peores pesadillas.

DUDAS, INSEGURIDAD
En la depresión las ``grandes dudas'' y las ``pequeñas dudas'' se conviertes ambas en el mismo tormento. A ello contribuye:
 
[a] La dificultad de evaluación, que en la depresión está alterada en el sentido negativo, esto es, en la dirección de exagerar lo poco como mucho, el a veces como siempre, una dificultad como una imposibilidad, de forma que un fallo que comete lo atribuye a que es ``una nulidad'' o un desaire que se le hace es evaluado como ``no soy digno de aprecio''.

  [b] La atribución de capacidades: se puede sentir que hay un abismo entre la magnitud de una tarea y las minúsculas fuerzas que se atribuye el deprimido a sí mismo.
[c] El proceso de toma de decisiones: replantear las decisiones que se han tomado continuamente, constantemente, hace que el actuar deje de ser fluido y parezca entorpecido a cada momento.
Decidir es un trabajo durante el cual debemos paralizar, frenar los impulsos, y sin hacer nada considerar e imaginar alternativas para establecer la dirección hacia donde han de dirigirse los esfuerzos.

·        Los dos fenómenos que acabamos de mencionar se dan en la depresión por distintos motivos: 1) Por un lado el impulso, lo que nos apetece (no lo que nos conviene, criterio que está basado en que seguiremos vivos y entonces nos encontraremos con las consecuencias reales de las decisiones tomadas) es no hacer nada, claudicar, abandonarlos a la pendiente, dejarnos caer. 2) Por otro lado no encontramos el resorte que hace disparar la decisión, sentir por ejemplo más agrado con una camisa que con otra.

DESAPEGO DE LOS ESTÍMULOS
Se vuelve frío y escéptico, y ante la posibilidad de un placer conocido prefiere desilusionarse y así confirma con toda su crudeza, sin paliativos ni falsos consuelos, la amarga realidad que le atenaza.

También contribuye a esta actitud el rencoroso desaire que produce haber esperado mucho y haber encontrado poco en algunos momentos en que hemos probado, y haber sacado la precipitada conclusión ``ya no me anima nada'', ``será mejor resignarme a este malestar insoportable''.

Sin embargo, pese a esas conclusiones más fruto de la impaciencia que de otra cosa, la exposición a los estímulos agradables resucita los sentidos y las capacidades de goce obturados por la depresión.

Aparecer en vez de desaparecer, volver al ser que éramos en vez vaciarnos perdidos en nada: he aquí un cambio de actitud que busca y espera la reanimación de su paciente acercarse al habla, la expresión y la acción como el camino que crea lo que practica en vez de lamentar lo que ha perdido.

FUGA DE LA CONDUCTA
Este es un fenómeno más propio de los estados ansiosos, cuando el desasosiego que nos produce algo es desviado haciendo otra cosa aparentemente correcta, perteneciente al repertorio de loables propósitos que tenemos, pero cuya oportunidad y urgencia son más que discutibles, lo que la convierte precisamente en ``acción tapadera''.



































CONCLUSIÒN

BIBLIOGRAFÌA
DESPEDIDA
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CLAUDIA Y YOLANDA
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